Me escondo entre las sombras. Entre los surcos que dejan mis lágrimas cuando caen.
Me vuelvo pequeña, casi inexistente en esta vorágine de mundo que hemos construído.
El mar enfurecido me recuerda que hay que seguir luchando.
Me grita que después de la tormenta llega la calma.
Aún así, existen momentos donde el enigmático y temido mar
se aúna con la furia de la injusticia de los que nos rodean y al final,
como dicen mis progenitores:No hay mejor amigo que uno mismo
Por eso hay que dormir, para soñar. Y luego luchar por eso que creemos.
Si tenemos una meta diaria, todo será más fácil, incluso cuando el cielo negro
no te deje ver más allá de todos los monstruos que te rodean.
La sonrisa de un niño te recuerda que tienes ser, feliz. Que todos somos libres
y que existe una forma de amar diferente al resto:
porque el amor hacia un hijo es incondicional y permanente.
Los años van haciendo mella y por desgracia la pureza de tus ojos comprueban
que la vida no es como la recordabas y exprimiste en antaño.
Por eso, cuando tocas fondo, es el momento de cerrar una puerta.
La puerta del dolor, del fraude, del compadecimiento, del sufrimiento de las relaciones humanas.
Los que quieren, están. Los que no, no se les puede obligar .
Y tras cerrar un puerta con cerrojo y candado .. . Abres otra.
Pero esta es una puerta estudiada, sabia, nueva ....
con conocimiento de causa, donde sólo entra el amor verdadero, la buena gente.
Ese Esfuerzo de cada día por ser feliz.
A partir de ahora, la espera es sólo un tiempo para sentirse orgulloso:
las risas , los besos de tu hijo y las ganas de volver a ver un nuevo amanecer.
proyectos ambiciosos, caras nuevas, ciudades desconocidas y de nuevo a empezar.
Entonces .... todo cambia de forma radical y hay que emprender de nueo el camino.
Ese momento es el perfecto para vaciar la mochila, repleta de pasado.
Es tan pesada, que la andadura se convierte lenta y no nos deja caminar.
Del pasado se aprende, no se vive. En ese vagón ya no están los que estaban.
El tren hace años que salió.
Si nos despojamos de todo aquello que provoca el dolor de seguir despertando cada mañana,
entonces es que hemos decidido vivir: Vivir de verdad.
Porque de todo hay que salir, pero bien. Si no, es como
estar muerta en vida.
Vivir del pasado y no seguir adelante, siendo tú mismo,e significa no querer Emprender
de nuevo el camino hacia la felicidad.
La vida no hay que pasarla, hay que disfrutarla.
El instinto de supervivencia y de levantarse cantando con una sonrisa en la boca con la ilusión de un nuevo amanecer, debe ser infinitamente superior al de la desidia de beber de la fuente que un día te enfermo de muerte.
Quiérete a ti mismo y a los que te rodean. Trabaja Porque tus sueños se cumplan y busca calma en tu corazón. Todo este Esfuerzo, Será recompensado con una sonrisa